Hedelvy Guada: “Sin políticas claras, ningún esfuerzo de conservación rendirá frutos”

La experta en tortugas marinas recibió el Premio Luis y Juli Carbonell de la ACFIMAN

Las tortugas marinas esperan entre dos y cinco décadas para reproducirse por primera vez, desovan en las mismas playas donde nacieron y muchas ponen cientos de huevos en una sola temporada de anidación, aunque pocas de las crías sobreviven el primer año de vida. Al igual que estos megavertebrados, Hedelvy Josefina Guada Morales es paciente y perseverante, dos rasgos que le han permitido hacer ciencia por cuarenta años, ser reconocida por sus logros y tener autoridad para visibilizar los desatinos y poder enderezar el rumbo.

“Es indispensable que el trabajo realizado tenga incidencia política en forma de reglamentos, planes operativos y de manejo, pero, sobre todo, que exista un real cumplimiento de las disposiciones de protección y de sanción. Sin democracia y políticas claras, ningún esfuerzo de conservación rendirá frutos”, afirmó la ganadora del Premio Luis y Juli Carbonell 2026 de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (ACFIMAN) durante la ceremonia de entrega, celebrada en modalidad virtual el pasado 29 de julio.

Protegiendo a colosos

Mag. Hedelvy Guada

Guada es licenciada en Biología, mención Zoología, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), con maestría en Ciencias Biológicas de la Universidad Simón Bolívar (USB). En la actualidad, es investigadora y docente del Laboratorio de Anfibios y Reptiles del Instituto de Zoología y Ecología Tropical, adscrito a la Facultad de Ciencias de la (IZET-UCV). También es presidenta y miembro fundadora del Centro de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas (Cictmar), creado como proyecto en 1999 y establecido como asociación civil sin fines de lucro en 2001 en el estado Sucre. Desde 1992, es coordinadora nacional para Venezuela de la Red para la Conservación de las Tortugas Marinas en el Gran Caribe (Widecast, por sus siglas en inglés) y desde 2001 es jefa de centro del Museo de Biología del IZET-UCV.

Su vocación no cambió de rumbo, sino de escala: pasó de jugar con tortuguitas de orejas rojas cuando era una niña a estudiar y proteger a estas colosales criaturas en su vida adulta. Tuvo razón al hacerlo. En el mundo existen siete especies de tortugas marinas: cardón (Dermochelys coriacea), carey (Eretmochelys imbricata), verde (Chelonia mydas), caguama / cabezona (Caretta caretta), guaraguá (Lepidochelys olivacea), lora / bastarda (Lepidochelys kempii) y plana (Natator depressus). De este total, cinco (cardón, carey, verde, caguama y guaraguá) tienen presencia en las costas y aguas venezolanas y están legalmente protegidas porque enfrentan diversas amenazas de extinción.

Llamado a la acción

En su discurso, la experta recordó que en Venezuela hay importantes áreas de alimentación y anidación de tortugas marinas. “Es crítico contar con financiamiento para investigar y reducir la mortalidad intencional y accidental. Son indispensables los centros de rehabilitación, considerando las heridas por colisiones con embarcaciones, enmallamiento en redes y ⏤siendo un país petrolero⏤ los derrames de hidrocarburos. Necesitamos mucho apoyo para que el futuro no nos siga dejando de lado”.

Para la magíster Guada, la paciencia y la perseverancia son cualidades que se desarrollan al trabajar con megavertebrados con un ciclo de vida extremadamente largo. Sin embargo, “en el momento actual, se quieren resultados y reconocimientos inmediatos. En ese afán de inmediatez, a veces perecen la ética, la amistad y otros valores. ¿Cómo se desarrolla investigación y conservación efectivas e innovadoras en un ambiente sociopolíticamente impredecible como el venezolano y sin soporte financiero de largo plazo oficial y privado?”, reflexionó.

Visiblemente emocionada, con “lagrimitas queriendo salir”, agradeció el apoyo de su familia, amigos y colegas, “por el trabajo interdisciplinario e incansable para traducir la ciencia al pescador más humilde y al embajador o al ministro que necesita conocer para actuar”.

Formadora de mentes y corazones

En su intervención, el doctor Edgard Yerena Ocando, profesor del Departamento de Estudios Ambientales de la USB, recordó que acompañó el crecimiento profesional de la galardonada, cuya trayectoria describió como “absolutamente dedicada, con rigor, valentía y constancia, a la salvaguardia de la biodiversidad de Venezuela”. A su juicio, la decisión de la ACFIMAN de otorgarle el Premio Luis y Juli Carbonell 2026 “fue muy acertada”.

Cuando la conoció en 1989, todavía no se había graduado, por lo que la invitó a trabajar en el Instituto Nacional de Parques (Inparques) “tan pronto obtuviera su título, convencido de que con ella podríamos estructurar un programa de monitoreo y gestión de la fauna silvestre”. Al año siguiente, la magíster Guada era la coordinadora del Programa de Fauna de la Dirección General Sectorial de Parques Nacionales de Inparques, bajo la supervisión del doctor Yerena. Gracias a su ayuda, se diseñó un programa experimental para incorporar a los guardaparques “como agentes de toma de datos en campo y de seguimiento” y se ampliaron hacia el mar los linderos de los parques nacionales Laguna de Tacarigua (Miranda) y Laguna de La Restinga (Nueva Esparta), entre otras contribuciones.

“Además, ha desarrollado una impecable labor docente e institucional. Es una persona profundamente desinteresada que crea escuela, que no solo enseña, sino que forma mentes y corazones para la conservación”, dijo el doctor Yerena. Para el profesor de la USB, es “un faro y ejemplo vivo para todas las generaciones futuras de científicos que aspiren a dedicar su vida a la conservación del patrimonio natural de Venezuela”.

Acerca del médico y la escritora

El Premio Luis y Juli Carbonell es un tributo al interés particular que el doctor Luis Manuel Carbonell Parra y su esposa Julieta Salas de Carbonell manifestaron por la conservación del ambiente. Fue creado por la ACFIMAN en 2018 y se otorga bienalmente con el auspicio del hijo de la pareja, Julio Manuel Carbonell Salas, y el apoyo de la abogada Mariela Salas, única hermana de Julieta. “Fue muy emocionante enterarme de que el premio había sido otorgado a Hedelvy Guada, ya que Luis, mi cuñado, siempre fue amante de las tortugas”, confesó Mariela Salas en la ceremonia de entrega.

Luis Manuel Carbonell Parra (1924-2015) fue médico, investigador y profesor universitario. Fue el médico-jefe de la expedición franco-venezolana que descubrió las fuentes del río Orinoco en 1951 e Individuo de Número (Sillón XXX) y presidente (2003-2005) de la ACFIMAN. Juli de Carbonell (1939-2021) fue escritora, cronista e historiadora, así como activista y defensora de los derechos de la mujer y de la conservación ambiental.

Durante su discurso, el doctor Claudio Bifano, Individuo de Número (Sillón IV) de la ACFIMAN y presidente de la Academia de Ciencia de América Latina (ACAL), comentó que, “por haberlo conocido personalmente y admirar varios aspectos de su legado, me atrevo a decir que Luis Carbonell fue una mezcla de hombre de ciencia y político de la ciencia con alma de naturalista. Juli, por su parte, fue una dama de particular sensibilidad e inteligencia, la compañera, motor y cómplice de los sueños de su esposo”.

Salto a la modernidad

El académico de la ACFIMAN precisó que la aventura por el Orinoco no había sido el único testimonio del interés de Luis Carbonell por la conservación de la naturaleza. “Quedan en la memoria de quienes lo acompañamos, el esfuerzo que hizo para darle fuerza y presencia a la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (FUDECI)”. Se refirió, por ejemplo, a la creación de programas para mejorar las condiciones de vida de los pobladores de la región del Amazonas, para usar adecuadamente la flora y fauna autóctonas y para cuidar las especies en peligro de extinción.

“No dudo en afirmar que bajo la presidencia de Luis Carbonell, la Academia dio un salto a la modernidad, y que Juli, apoyando comedidamente la labor de su marido, logró mejorar su estilo y visibilidad”, dijo el doctor Bifano. “La relación de esta familia con la Academia continúa y la Academia la agradece”.

Valores y conocimiento

En su alocución, la doctora Alicia Ponte-Sucre, presidenta de la ACFIMAN, informó que el propósito del Premio Luis y Juli Carbonell es reconocer “la labor desarrollada por personas o instituciones privadas o públicas que se han dedicado a la conservación del ambiente en Venezuela”.

Para esta sexta edición, el jurado evaluador, conformado por los doctores Alicia Villamizar (ACFIMAN), Ernesto González (UCV/ACFIMAN), Joaquín Benítez (Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat), Mauricio Krivoy (UCV) y Eduardo Buroz Castillo (ACFIMAN, coordinador del jurado), “tuvo una ardua labor debido a la calidad de los once candidatos postulados”.

Según el reglamento del premio, su entrega debe llevarse a cabo en una fecha cercana al 19 de junio, correspondiente al aniversario de la ACFIMAN (1917), pero los terremotos del 24 de junio de 2026 lo impidieron. Una de las edificaciones afectadas por los potentes sismos fue el Palacio de las Academias, sede de la corporación: colapsó la torre del reloj, lo que provocó el desplome de su emblemática cúpula, la caída de su histórica campana y otros daños, obligando al cese de actividades presenciales hasta nuevo aviso.

Para la doctora Ponte-Sucre, “la campana del Palacio de las Academias, como la profe Hedelvy, son símbolos que aglutinan valores de ciencia y conocimiento, valores morales, respeto a la naturaleza y recursos humanos abocados a comprender la fisiología de estos hermosos animales. Gracias por constituirse en pilar fundamental de esta área del saber”.

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