Mentes ilustradas y creativas dieron inicio a la ACFIMAN, un legado que comenzó hace 109 años

El visionario grupo refleja las dinámicas intelectuales, políticas y económicas de la Venezuela de principios del siglo XX

Formación universitaria de alto nivel ⏤con predominio de carreras técnicas y científicas⏤, experiencia profesional de profunda orientación pública y práctica, muchas veces pioneros en sus áreas de competencia y comprobado sentido de pertenencia. Los primeros treinta Individuos de Número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN) no fueron escogidos al azar: tal vez sean una muestra de la Venezuela decimonónica que avanzaba, apresurada por el petróleo, al siglo de la era atómica, la carrera espacial y la sociedad de la información.

La ACFIMAN está de aniversario. La corporación fue fundada hace 109 años, aunque sus operaciones empezaron casi dos décadas después. El Congreso de los Estados Unidos de Venezuela aprobó el decreto de ley de creación el 19 de junio de 1917 (fecha que se toma como su fundación), pero la Resolución del Ministerio de Instrucción Pública (actual Ministerio del Poder Popular para la Educación) con el nombramiento de los primeros Individuos de Número, los llamados académicos fundadores, tiene fecha del 19 de junio de 1933, un retraso de dieciséis años que retomaremos más adelante.

Según el artículo 2 de la ley, la Academia puede tener hasta treinta Individuos de Número, una figura dotada de sillones numerados del I al XXX. Los primeros fueron:

Primeros Individuos de Número de la ACFIMAN, nombrados por Resolución del Ministerio de Instrucción Pública, Dirección de Instrucción Superior y Especial, fechada el 19 de junio de 1933 y publicada en la Gaceta Oficial de los Estados Unidos de Venezuela, n.° 18.075, del 30 de junio de 1933

¿Quiénes eran estos académicos fundadores? ¿A qué se dedicaban? ¿Su accionar coincidía con el contexto nacional e internacional de la época?

Perfil profesional

El rasgo común más evidente era su notable preparación académica. Todos eran profesionales, algunos egresados de universidades extranjeras, y la abrumadora mayoría (70 %) tenían títulos de Ingeniería.

Más que teóricos

Su obra era profundamente pública y práctica. Ingenieros, arquitectos, médicos y químicos participaron activamente en la resolución de problemas de la sociedad y en la mejoras de sus condiciones de vida.

Muchos diseñaron y construyeron el sistema ferroviario, así como autopistas, avenidas, puentes, acueductos y cloacas. También erigieron clínicas, escuelas, museos e iglesias, además de urbanizaciones, hoteles, teatros y plazas.

Otros formaron parte de las comisiones encargadas de trazar los mapas físicos y políticos de Venezuela y delimitar las fronteras con Brasil, Colombia y la Guayana Británica. Incluso, varios trabajaron en la demarcación de zonas petroleras y promovieron la creación de la Compañía Venezolana de Petróleo y del Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS).

Los médicos e investigadores, por su lado, llevaron a cabo estudios novedosos (y hasta pioneros) en bacteriología, parasitología, medicina tropical, anatomopatología, cirugía general del cráneo, operación de próstata, micología, radiología, entre otras áreas.

Composición exclusivamente masculina

A pesar de que la lista de académicos fundadores está compuesta exclusivamente por hombres, no se trata de un sesgo de la ACFIMAN. A principios del siglo XX, el acceso a la educación superior en Venezuela estaba prácticamente vedado para las mujeres.

El Decreto de Instrucción Pública Gratuita y Obligatoria, promulgado el 27 de junio de 1870 por Antonio Guzmán Blanco, si bien es un hito y un pilar de la transformación del Estado, su ejecución real para las mujeres enfrentó un rezago de varias décadas. La formación femenina institucionalizada siguió confinada a la educación primaria elemental y a las artes domésticas; la escasez de liceos públicos para niñas y los prejuicios culturales contribuyeron a la exclusión.

El “oro negro”

La aparición de la ACFIMAN en el escenario nacional coincidió con la transición de la Venezuela agraria ⏤devastada por las guerras civiles⏤ a la Venezuela petrolera y moderna. Aunque la explotación petrolera comercial a gran escala inició en 1914 en Mene Grande (Zulia), la explotación a nivel industrial y de exportación se consolidó en 1922 con el “reventón” accidental del pozo Barroso II en Cabimas (Zulia).

Así, algunos académicos fundadores participaron activamente en la delimitación de zonas petroleras y en la creación de instituciones como la CVP o el INOS. Además, la llegada de transnacionales y la adopción de normas técnicas internacionales (como el uso científico del concreto en Turiamo) demuestran que estos Individuos de Número eran el puente entre el conocimiento global y el desarrollo local. El Estado necesitaba ingenieros para trazar carreteras y médicos para sanear las ciudades.

16 años en el papel

La ACFIMAN fue la quinta de las siete Academias Nacionales en constituirse: primero lo hicieron las de Lengua (1883), Historia (1888), Medicina (1904) y Ciencias Políticas y Sociales (1915), y luego las de Ciencias Económicas (1983) y de la Ingeniería y el Hábitat (1998). Todas tienen su sede en el Palacio de las Academias en Caracas, declarado Monumento Histórico Nacional e incorporado como Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación el 6 de abril de 1956.

Entre la fundación de la ACFIMAN y su efectiva instalación transcurrieron dieciséis años, un retraso histórico que posiblemente se debió a una confluencia de factores económicos y políticos.

La señal más contundente del freno intelectual fue la clausura de la UCV durante diez años (1912-1922). El cierre obedeció a las fuertes pugnas de la dictadura gomecista con el movimiento estudiantil y el Consejo Universitario ucevista.

No se descarta que la Academia haya sufrido las consecuencias de la paralización de la UCV. En primer lugar, porque varios de los académicos fundadores, que eran jóvenes estudiantes en esa década, vieron sus estudios congelados, por lo que debieron formarse de manera autodidacta, en la clandestinidad o en el exterior. En segundo lugar, porque la mayor parte de los fondos públicos se destinaban al gasto militar y al pago de la deuda externa; la educación, la ciencia y las academias no eran una prioridad de la dictadura. De hecho, los primeros pasos de la institucionalización de la actividad científica se dieron a partir de la década del cincuenta, con mayor fuerza en los años sesenta.

Aquellas mentes ilustradas y creativas no solo pusieron en marcha a la ACFIMAN; con su ingenio, audacia y rigor científico esculpieron las bases de la Venezuela del progreso. Su legado más poderoso es una certeza que hoy sigue vigente: el conocimiento no es un adorno del intelecto, sino el motor indispensable para levantar y sostener a una nación.

Fuentes consultadas

– Sitio web de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (ACFIMAN). acfiman.org
– Archivo de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (ACFIMAN).
– Biblioteca de la Fundación Empresas Polar. https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org
– Requena, J. (2018). Estado de la ciencia y tecnología en Venezuela: 2017. Boletín de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, 78(1-4), 134-153.

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