Por ACFIMAN
9 de diciembre de 2025
Temas claves
La adaptación debe ser la prioridad de Venezuela frente al cambio climático
ACFIMAN presentó el Segundo Reporte Académico de Cambio Climático (DRACC) 2025
El Estado venezolano debe darse prisa y actuar para adaptarse al cambio climático, independientemente del nivel de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) del país. Así lo sugieren las más de 1200 referencias bibliográficas consultadas por los 55 autores ⎼adscritos a 25 instituciones nacionales y extranjeras⎼ que han contribuido en la elaboración del Segundo Reporte Académico de Cambio Climático (DRACC) 2025, presentado por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN) el pasado miércoles 3 de diciembre.
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) define la adaptación como aquellas “iniciativas y medidas para reducir la vulnerabilidad de los sistemas naturales y humanos ante los efectos reales o previstos del cambio climático. Existen diversos tipos de adaptación: anticipatoria y reactiva, privada y pública, y autónoma y planificada”.
Respuesta local
Si bien la adaptación requiere de una planificación nacional, su aplicación es local. Por ello, la adaptación al cambio climático en Venezuela no puede ser una receta de cocina, con lista de ingredientes y guía de instrucciones para que todos las cumplan por igual. “Cada región tiene niveles diferentes de vulnerabilidad, aunque los tensores (factores o fuerzas que causan o agravan el calentamiento global) sean los mismos, por lo que la respuesta debe ser local”, explicó la doctora Alicia Villamizar, Individuo de Número (Electo, Sillón XVIII) de la ACFIMAN y secretaria ejecutiva de la Secretaría Académica de Cambio Climático (SACC) de la corporación. “El análisis de los datos históricos indica que las actuales medidas de adaptación no ofrecen la protección que el país necesita ahora y en el futuro”, afirmó la académica durante la presentación del informe desde el Palacio de las Academias en Caracas.
Al respecto, el Índice de la Iniciativa de Adaptación Global de Notre Dame (ND-GAIN Country Index) lo confirma: Venezuela ocupa el puesto 142 (de un total de 192 países) debido a su baja vulnerabilidad y baja preparación. “Sus vulnerabilidades actuales son manejables, pero las mejoras en la preparación le permitirán adaptarse mejor a los desafíos futuros”, refleja el ND-GAIN Country Index en su sitio web. Por su parte, el Índice de Vulnerabilidad al Financiamiento Climático, elaborado por la Escuela de Clima de Columbia y la Fundación Rockefeller, coloca al país en el puesto 181 (de 188 naciones), dominando la “Zona Roja” de riesgo climático.

Índice de la Iniciativa de Adaptación Global de Notre Dame

Índice de Vulnerabilidad al Financiamiento Climático, elaborado por la Escuela de Clima de Columbia y la Fundación Rockefeller
La SACC, a cargo de la elaboración de los reportes de cambio climático de la ACFIMAN, está organizada en tres Grupos de Trabajo (GT), similar al IPCC: GTI (Ciencia del Cambio Climático), GTII (Impactos, Vulnerabilidad y Adaptación) y GTIII (Mitigación y Energías Renovables). El DRACC 2025, al igual que el primer reporte (PRACC, 2018), sigue esa misma estructura, a la que se le sumaron dos Grupos de Tareas Especiales: uno para el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI) y otro para la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés).
Es importante precisar que la búsqueda de la literatura científica para la elaboración del DRACC 2025 inició en 2019 y culminó en el mes de julio de 2024.
GTI: Ciencia del Cambio Climático
Temperatura
Sí hace más calor hoy que en años anteriores. Entre 1980 y 2015, la temperatura promedio ha aumentado 0,22 °C por década, informó la doctora Estrella Villamizar, investigadora del Instituto de Zoología y Ecología Tropical de la Universidad Central de Venezuela (IZET-UCV) y presidente del GTI. Este incremento de la temperatura en todo el territorio nacional “podría ser atribuido al calentamiento global”, dijo, y sus efectos no incidirán de la misma manera en las distintas regiones, en vista de las particularidades ambientales de cada una de ellas. Los lugares más afectados serán el sur del lago de Maracaibo (Zulia), la península de Paraguaná (Falcón) y los llanos occidentales (Apure, Barinas y Portuguesa).

Lago de Maracaibo, estado Zulia (Wikimedia/Orlando Pozo)
El incremento de temperatura también es una amenaza para los arrecifes de coral venezolanos. “Todos han sido afectados”, señaló la experta del IZET-UCV. La Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) sostiene que el 44 % de las especies de corales formadores de arrecifes a nivel mundial están en riesgo de extinción. Cuando el agua se calienta demasiado, los corales se estresan y expulsan las algas zooxantelas que les dan color y alimento, volviéndose blancos y vulnerables a patógenos, lo que puede conducir a una mortalidad masiva. “Los arrecifes de coral, los manglares y las praderas de fanerógamas (pastos marinos) están conectados hidrológica y funcionalmente, por lo que la afectación de uno de ellos puede producir efectos negativos en la estructura y el funcionamiento de los demás y en los bienes y servicios ecosistémicos que ellos prestan a la humanidad”, acotó la científica ucevista.
Aunado a la aparición de olas de calor, el calentamiento de los océanos incide en el aumento del nivel del mar, alterando la línea costera. “Para el año 2100, se proyecta que el delta del Orinoco desaparezca como delta. El agua del océano Atlántico incluso podría entrar hasta Ciudad Guayana”, precisó la doctora Estrella Villamizar.
Lluvias
Las Vías de Concentración Representativas (Representative Concentration Pathways o RCP) son proyecciones del IPCC que describen diferentes escenarios futuros de concentraciones de GEI, identificadas por su forzamiento radiativo (desequilibrio energético en el sistema Tierra-atmósfera) en el año 2100. Las RCP sirven para modelar las consecuencias del cambio climático, desde escenarios de mitigación muy estrictos (RCP 2.6, RCP 1.9) hasta un futuro de altas emisiones «business as usual» (RCP 8.5).
El calentamiento global está desencadenando anomalías en las precipitaciones. En el peor de los escenarios (RCP 8.5), se reducirá el caudal de los ríos en casi todas las cuencas de Venezuela, generando “gran impacto sobre los humedales y la flora y fauna asociadas”, indicó la doctora Estrella Villamizar. Los humedales más sensibles son los que se encuentran en los estados andinos y en la región guayanesa del Pantepui (Bolívar). “Las plantas acuáticas estarían en riesgo de extinción, debido a la imposibilidad de migración altitudinal y el reemplazo de especies”, aseguró.
Especies invasoras
Las especies exóticas invasoras son “animales, plantas u otros organismos que son introducidos por los seres humanos, ya sea intencional o accidentalmente, en lugares fuera de su área de distribución natural, impactando negativamente la biodiversidad nativa, los servicios ecosistémicos o la economía y el bienestar humanos”, asegura la UICN en su sitio web. La tasa de nuevas introducciones de especies exóticas invasoras está aumentando. Además del movimiento de personas y mercancías alrededor del mundo, la UICN advierte que el cambio climático “está haciendo que las zonas sean más propicias para nuevas especies”.
La doctora Estrella Villamizar convalidó esa tendencia. “La velocidad con la que van apareciendo es increíble. Las especies exóticas invasoras están desplazando a nuestras especies nativas. Como algunas son resistentes a las altas temperaturas, el cambio climático está potenciando su presencia en el país”.
GTII: Impactos, Vulnerabilidad y Adaptación
Si algo genera el cambio climático son efectos en cadena, esa sucesión de efectos que pueden tener múltiples consecuencias significativas a largo plazo. Según el Segundo Reporte Académico de Cambio Climático (DRACC 2025), las variaciones climáticas de origen antrópico pueden tener implicaciones en la agricultura, la economía y la salud humana, entre otros ámbitos ajenos directamente al clima.
Agricultura
“La revisión bibliográfica arroja una situación preocupante, pero con potencial de ser mejorada, sobre todo si se toman las decisiones en términos de adaptación”, explicó la doctora Alicia Villamizar, presidente del GTII.
Ciertamente, las emisiones de GEI han disminuido en Venezuela, pero no por un programa nacional de mitigación, sino por el declive de la actividad industrial asociada al deterioro del sector agrícola. De los principales GEI que se regulan en los protocolos internacionales, el dióxido de carbono (proveniente en su mayoría de la quema de combustibles fósiles para la producción de energía) y el metano (derivado de la agricultura y ganadería y el mal manejo de los residuos sólidos y las aguas residuales) han disminuido notablemente a partir del año 2012. “La emisión de metano suele ser muy alta por la siembra de cultivos de arroz y por la cría de ganado bovino”, agregó la académica de la ACFIMAN. “Eso ya no es así”.

Uno de los cambios en el régimen hídrico que más inquietan a los científicos del país es la sequía meteorológica (escasez prolongada de lluvia o nieve por debajo de los niveles normales para una región), ya que incide directamente sobre la capacidad del suelo para retener humedad y, por consiguiente, producir alimentos. En el DRACC 2025 se detectaron doce rubros agrícolas, muy comunes en la dieta diaria del venezolano, que están siendo impactados; entre ellos los cereales como el maíz de secano (dependiente exclusivamente de la lluvia y la humedad), las frutas y las hortalizas. “Habrá que pensar en incorporar especies sustitutivas y palatables, es decir, que a la gente le guste comer”, propuso la doctora Alicia Villamizar.
Otro de los aportes relevantes del DRACC 2025 en el tema agrícola es el abordaje de la regionalización de los impactos, referida a la distribución espacial de variables climáticas clave para el sector, como la temperatura y la disponibilidad de agua de precipitación. Este abordaje ha permitido identificar efectos de la variabilidad climática y del cambio climático en ecosistemas y sistemas agrícolas venezolanos, como los de la región de Los Andes, la cordillera de la Costa y los estados Lara y Cojedes.
Socioeconomía
En el último decenio, el cambio climático causó una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de Venezuela entre 0,9 % y 1,3 %. Las estimaciones nacionales indican que, hacia 2030, el PIB será alrededor de 10 % inferior al que hubiera sido sin el cambio climático. Para 2050, el efecto será de 36,6 %, mientras que para 2100 será de 12 %.
Las Vías Socioeconómicas Compartidas (Shared Socioeconomic Pathways o SSP) son proyecciones de futuros socioeconómicos globales hasta 2100 que describen cómo la sociedad, la economía y la demografía podrían evolucionar. Las SPP se combinan con diferentes niveles de emisiones de GEI (RCPs) para modelar los impactos del cambio climático, con narrativas como SSP1 (Sostenibilidad), SSP2 (Medio Camino), SSP3 (Rivalidad Regional), SSP4 (Desigualdad) y SSP5 (Desarrollo Basado en Combustibles Fósiles).

Durante el período 2000-2019, se reportaron más de veinte eventos de desastre en Venezuela provocados por inundaciones, con pérdidas superiores a mil millones de dólares estadounidenses. Según el DRACC 2025, los riesgos y las pérdidas económicas como resultado de las inundaciones aumentarán entre un 700 % y un 2000 % en el período 2081-2100 bajo los escenarios SSP1 y SSP3, respectivamente. La documentación existente permite afirmar que existe una relación significativa entre riesgos climáticos y riesgos geopolíticos, “no solo para Venezuela sino para el mundo entero. Lo estamos viendo ahora mismo”, precisó la doctora Alicia Villamizar.
Adicionalmente, el aumento en el nivel medio del mar (ANM) y los eventos meteorológicos de diferente naturaleza, bajo los escenarios RCP-4.5 y RCP- 8.5, son una amenaza para las actividades y sectores productivos ubicados en la costa venezolana. El ANM puede afectar la infraestructura portuaria y petrolera, el sector turístico del centro norte costero y las pesquerías (sistemas estuarinos y costa). Venezuela, como parte del grupo de países petroleros, enfrentará una reducción del 9 % de su PIB si no aplica medidas de adaptación al ANM.
Salud humana
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cambio climático “es la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI”, pues exacerba algunas amenazas y crea nuevos desafíos. En las próximas décadas, 250 000 personas por año morirán como resultado del cambio climático. Mientras las olas de calor, las sequías, las inundaciones y el aumento del nivel del mar son impactos directos, las enfermedades de las vías respiratorias y las transmitidas por vectores, la inseguridad alimentaria y del agua, la desnutrición y los desplazamientos forzados se consideran impactos indirectos del cambio climático, señala la OMS en su sitio web.
La doctora Alicia Villamizar explicó que el dengue y la malaria han aumentado su incidencia y frecuencia en Venezuela producto parcialmente del aumento de temperatura durante los años de ocurrencia de El Niño-Oscilación del Sur (dengue), y en aquellas áreas endémicas deforestadas y, por ende, más calientes y favorables para la transmisión de la malaria. Durante el período 2041-2060, se espera un aumento de muertes atribuidas a olas de calor en población adulta (mayores de 65 años) en Venezuela.

También se estima que, bajo escenarios climáticos RCP-SSP para los períodos 2070-2090, la malaria aumentará su época de transmisión anual (~2 meses) en tierras altas neotropicales, lo que aplicaría para la región andina venezolana. Asimismo, se incrementará el rango de distribución e importancia de la malaria y el dengue hacia las zonas altas andinas y las zonas rurales (dengue, chikungunya y Zika) de Venezuela.
Una conclusión relevante del capítulo de salud humana del DRACC 2025 es el efecto de la deforestación asociada a la minería ilegal sobre la temperatura de las tierras deforestadas, lo cual ha contribuido al aumento de la malaria en el sur de Venezuela, resaltando la importancia de considerar cómo este tipo de degradación ambiental puede estar modulando el impacto del clima sobre el riesgo de enfermedades en otras zonas del país.
Institucionalidad
Algo que queda claro con el Segundo Reporte Académico de Cambio Climático (DRACC) 2025 es la débil institucionalidad venezolana en la materia. La institucionalidad ambiental ha sido robusta pero subutilizada y la institucionalidad en cambio climático no ha sido capaz de ofrecer resultados verificables. “El país necesita mejorar su arquitectura política, administrativa y operativa para dar respuesta concreta a sus compromisos con el Acuerdo de París”, concluyó la doctora Alicia Villamizar.
No existe una Política Nacional de Cambio Climático, una Estrategia Nacional de Cambio Climático ni un Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático. Tampoco existe un Presupuesto Climático Nacional ni un Sistema Nacional de Inventarios de Gases de Efecto Invernadero, todos compromisos comunes a los países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). “Hay muchas deficiencias”, insistió la académica de la ACFIMAN.
La debilidad institucional climática de Venezuela acentúa la vulnerabilidad del territorio nacional frente a las amenazas físicas del cambio climático actuales y proyectadas en los escenarios RCP-SSP, así como su débil posicionamiento en la toma de decisiones en el ámbito de la política climática regional.
GTIII: Mitigación y Energías Renovables
Mitigación
El IPCC define la mitigación como el “cambio y sustitución tecnológica que reducen la entrada de recursos y las emisiones por unidad de producción. Si bien diversas políticas sociales, económicas y tecnológicas producirían una reducción de emisiones, en lo que respecta al cambio climático, la mitigación implica implementar políticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar los sumideros”.
Fuentes energéticas
El Estado venezolano no cuenta con un marco normativo que contribuya a mitigar la emisión de GEI y que sirva para que la población y las instituciones se adapten al cambio climático, alertó la doctora Davna Rodríguez, profesora del Departamento de Tecnología Industrial de la Universidad Simón Bolívar (USB-Sede Litoral) y de la Cátedra de Ciencias Ambientales de la Universidad Marítima del Caribe, además de presidente del GTIII.

En ausencia de una directriz general, han surgido iniciativas aisladas. Por ejemplo, en la comunidad pemón de Kamarata, situada en el Parque Nacional Canaima (Bolívar), una empresa privada instaló sistemas fotovoltaicos, tanto en la escuela como en el ambulatorio, para convertir la luz solar en electricidad e internet inalámbrico. La electrificación del transporte también es una realidad en el país: algunas compañías están modificando automóviles, motocicletas, bicicletas, autobuses y embarcaciones marítimas que funcionan con combustibles fósiles para hacerlos 100 % eléctricos. “Se está haciendo un esfuerzo desde la sociedad civil y el sector empresarial, pero todavía son acciones incipientes sin legislaciones que las respalden”, informó la doctora Rodríguez.
Desechos sólidos
¿Cuántos desechos sólidos urbanos producen los venezolanos diariamente y qué porcentaje de ese material es expulsado a la atmósfera en forma de GEI? Es un dato que nadie sabe con exactitud. “Sin embargo, se cuenta con la potencialidad de transformar los sitios de disposición final de desechos sólidos en rellenos sanitarios controlados y reducir los GEI, aprovechando las oportunidades de negocio que presentan el Mecanismo de Desarrollo Limpio estipulado en el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París”.

El biogás ⎼gas biológico que se genera por la descomposición de materia orgánica presente en los desechos sólidos⎼ es rico en metano y dióxido de carbono. “Una vez recuperado, purificado y mejorado como metano líquido, este biogás puede ser incorporado a redes de gas natural ya existentes y usado para proporcionar energía al transporte público y al alumbrado público cercano, entre otros”, sostuvo la investigadora de la USB-Sede Litoral. El metano es 28 veces más potente que el dióxido de carbono para retener el calor en la atmósfera.
En Venezuela no existen rellenos sanitarios. “Todos los lugares para la disposición final de la basura son vertederos semicontrolados o a cielo abierto”, sostuvo la doctora Rodríguez. Según la Ley de Gestión Integral de la Basura (Gaceta Oficial n.° 6.017 de fecha 30 de diciembre de 2010), los vertederos a cielo abierto son “terrenos donde se depositan y acumulan los residuos y desechos sólidos en forma indiscriminada, sin recibir ningún tratamiento sanitario, ambiental ni de control técnico”. Por su parte, el relleno sanitario es aquella “obra de ingeniería destinada a la disposición final de desechos sólidos, que debe cumplir con las normas técnicas para su ubicación, diseño y operación”. “Hay mucho camino por delante si se quiere controlar la emisión de los GEI que se producen en estos sitios”, puntualizó.
Energías Renovables
En cuanto a las energías renovables, el DRACC 2025 reporta que la solar, la eólica y la hidráulica son las que mayor potencialidad de desarrollo tienen en el país. “Ya se han implementado”, acotó la doctora Rodríguez.
Un dato curioso es que los estados con mayor potencialidad de desarrollar la energía eólica son los mismos estados con mejor incidencia solar para energía fotovoltaica (Nueva Esparta, Sucre, Falcón y Zulia). “Se pudieran instalar plantas híbridas para usar ambas energías combinadas al mismo tiempo”, afirmó.
Recomendaciones

El DRACC 2025 presenta una serie de recomendaciones e identifica vacíos y necesidades de investigación para los diez temas analizados, según la literatura disponible para el periodo de evaluación del reporte. Algunas de ellas son:
– Ampliación de los sistemas de monitoreo y evaluación para asegurar impactos positivos a largo plazo.
– Integrar estrategias de mitigación y adaptación que favorezcan la reducción de emisiones.
– Fomentar la participación de múltiples actores en la implementación de soluciones climáticas.
Los autores refieren que, si bien existe una producción nacional de literatura en cambio climático que ha aumentado de manera significativa desde el PRACC de 2018, todavía es necesario aumentar las investigaciones en muchos temas vinculados al clima y al cambio climático que arrojen evidencias robustas acerca de las incidencias reales de este problema y que permitan preparar mejor al país ante las demandas del clima futuro. La mayor productividad científica en relación con el cambio climático en Venezuela se generó en el período 2013-2019. No obstante, la comunidad científica venezolana dedicada al estudio del cambio climático se revela altamente fragmentada, con una baja proyección internacional y la mayoría de tipo documental, centradas en la agricultura y ciencias.
Al igual que en 2018, en esta oportunidad la ACFIMAN publicará (próximamente en línea) tres documentos: el Segundo Reporte Académico de Cambio Climático (DRACC 2025), el Resumen para responsables de políticas en cambio climático (RRP) y los Lineamientos y estrategias transversales y sectoriales para enfrentar el cambio climático (LETS).





