Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales | Cuatro jóvenes miradas sobre una sola pasión
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Cuatro jóvenes miradas sobre una sola pasión

Cuatro jóvenes miradas sobre una sola pasión

El 16 de noviembre pasado, cuatro estudiantes venezolanos tuvieron una experiencia inolvidable: conversaron con cuatro científicos galardonados con el Nobel en su especialidad. Aquí su narración. 

Es una persona como cualquier otra. Puede ser humilde y sencilla. Es honesto, con buena comunicación, perseverante y con gran capacidad de adaptación. Es inspirador, un modelo a seguir. Conocer a uno de ellos es una experiencia inolvidable.

Esta es, muy resumida, la descripción de un Premio Nobel. Hombre o mujer, es indiferente su sexo, porque lo que los define es su gran pasión por la ciencia. Así los vieron los jóvenes que el pasado 16 de noviembre hablaron a través de la pantalla con varios de ellos. Fueron 80 estudiantes latinoamericanos, entre los que se encontraban  cuatro venezolanos cuya descripción del encuentro con el personaje que le tocó resume la entrada de esta nota.

El jefe científico del presenta a los galardonados con el Nobel

La conversación virtual de los estudiantes se realizó gracias al Nobel Prize Dialogue Latin America and the Caribbean, Unidos por la Ciencia, un evento organizado por la Academia Brasileña de Ciencias (ABC), en asociación con la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS) y el Nobel Prize Outreach. En Venezuela fue la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) la responsable del proceso de selección que concluyó con la selección de los estudiantes de pre y postgrado de diversas disciplinas de las ciencias básicas y naturales.

Vea la presentación del evento

 Hijo de granjero que nunca se rinde

A Miguel Díaz (29), químico candidato a doctor en Química en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), le correspondió el grupo que conversó con el profesor Bernard Lucas Feringa, Premio Nobel en Química 2016, más conocido como Ben Feringa, un químico orgánico neerlandés, especializado en nanotecnología molecular y catálisis homogénea.

Miguel narra su encuentro con intensidad. “A través de esta experiencia pude experimentar lo que muchos me han dicho: un laureado del Nobel es una persona como cualquier otra; de hecho, sueles encontrarte con una persona llena de humildad y sencillez, pero con el particular de sentir una gran pasión por la ciencia. El doctor Ben se presentó como hijo de un granjero, alguien que desde pequeño pudo interactuar de cerca con la naturaleza, desenvolviéndose en un ambiente idóneo para preguntarse el porqué de lo que observaba. Esa curiosidad, sus ganas de aprender, el apoyo de su familia y los subsidios que obtuvo para ingresar a la universidad, le permitieron estudiar química y hacer una carrera profesional en este ramo”.

“Entre tantos temas de discusión, lo que más percibí fueron sus consejos como estudiante e investigador, entre los cuales destacaron que nunca nos rindamos a la hora de perseguir nuestros sueños, que el fracaso es una parte del camino hacia el logro y que debemos celebrar cada pequeño paso que demos hacia adelante a la hora de transitar el camino hacia el logro de nuestros objetivos”.

“Respecto a mi intervención, fue de mi interés preguntarle sobre  su perspectiva respecto al futuro de la química sintética para las próximas décadas, en el contexto del desarrollo sostenible, ya que su trabajo en síntesis de interruptores y motores moleculares asentó bases para la creación de materiales inteligentes en el futuro. Su respuesta fue que ya existe trabajo al respecto, inclusive me comentó que desde hace seis años existe un centro de química sostenible en los Países Bajos que cuenta con la colaboración de compañías multinacionales, universidades e institutos gubernamentales”.

“A mi parecer, este será el ambiente ideal para observar el impacto que tendrá la cooperación entre la ciencia básica y la industria para lograr metas de desarrollo sostenible. En nuestro propio país podríamos aprender sobre estas iniciativas para reactivar el aparato productivo nacional, incentivando la cooperación entre universidades, institutos de investigación y empresas”.

 Un motivo para seguir con la ciencia

Eloisa Lara (32) estudió Biología en la Universidad Central de Venezuela donde hizo la tesis sobre el polimorfismo del gen NOS2A en pacientes con tuberculosis. Esta experiencia aumentó su curiosidad por la Inmunología, por lo que decidió estudiar una maestría en esa especialidad en el IVIC. Fue la segunda estudiante de postgrado seleccionada para hablar con un Premio Nobel y le correspondió el grupo que presidió Elizabeth Blackburn,   bioquímica australiana, descubridora de la telomerasa, una enzima que forma los telómeros durante la duplicación del ADN.  Obtuvo el Premio Nobel de Medicina en 2009.​​

Eloisa dice que para ella fue un honor participar en tan prestigioso evento “donde tuve la grandiosa oportunidad de hablar con la laureada Elizabeth Blackburn. Durante el diálogo conocí a varios jóvenes científicos provenientes de diferentes países, cuyos intereses comparto”.

“Honestidad, buena comunicación, trabajo en pro de la verdad, perseverancia y capacidad de adaptación fueron conclusiones claves durante el diálogo. A mí parecer, dichas conclusiones son características que todo científico debe cultivar”.

“Este evento me llenó de entusiasmo, motivación e inspiración para seguir avanzando en mi formación científica. Estoy inmensamente agradecida con ACFIMAN por esta oportunidad, con la Academia Brasileira de Ciências y Nobel Prize Outreach por la organización del encuentro”.

Es un privilegio hablar con gente como él

Mary Lorena Osuna (23) vió las estrellas cuando le tocó conversar con Saul Perlmutter, quien recibió el Premio Nobel de Física 2011 por el descubrimiento de la aceleración en la expansión del universo. Mary es estudiante de Matemáticas en la Universidad Central de Venezuela. Su pasión es la matemática teórica, por eso actualmente está desarrollando su tesis en el área de Álgebra.

De su encuentro con el Nobel de Física dijo “sin duda una experiencia inolvidable. A pesar de los nervios, fue gratificante y demás motivante compartir esos minutos con alguien que ha dejado su huella en la historia de la ciencia. Saul Perlmutter es una persona que inspira con sus palabras, que llena de curiosidad con sus ideas y formas particulares de ver el universo, simplemente un modelo a seguir como científico. Estar en una reunión con él fue, es y siempre será un privilegio para mí, porque personas tan llenas de vida como él es lo que hace falta en momentos como estos. Estoy eternamente agradecida por esta oportunidad”.

Trabajar con personas asombrosas

Andrés Castillo (24) estudia Bioanálisis  e Informática en la Universidad de Carabobo. Al grupo que le asignaron le correspondió dialogar con Emmanuelle Charpentier, microbióloga y bioquímica francesa, que en 2020 fue galardonada con el Premio Nobel de Química por el desarrollo de un método para edición genética, galardón compartido con Jennifer Doudna.​

Andrés dice que esta experiencia demostró que una llamada, un mensaje, o un correo pueden cambiar tu vida por completo. Fue lo que sintió al ser escogido por la Acfiman a participar en el evento.

El joven sostiene que “al interactuar con Emmanuelle Charpentier, escuchar sus objetivas y complejas respuestas, me di cuenta que por sobre todos sus logros y sabiduría, era una gran persona. En todo momento, dio respuestas certeras que podrían ir más allá del sentido común con respecto a situaciones que afectan a Latinoamérica, y al mundo en general. Fue franca acerca de hechos que perjudican el mundo de la ciencia y pueden ser tratados como tabú, y siempre habló desde la empatía y la humildad a pesar de su posición.  En sus propias palabras, nuestras preguntas fueron diversas e interesantes, reflejando la universalidad de la ciencia”.

“Toda esta experiencia me dio mucha esperanza, y un camino a seguir en busca de la verdad. En un futuro, me gustaría convertirme en un científico como Charpentier, y tener la oportunidad de trabajar con personas tan asombrosas como ella, y sé que, gracias a la Academia de Ciencias, contaré con el apoyo para lograrlo”.

Miradas frescas, y disímiles, una pasión 

Fueron cuatro miradas frescas, diferentes en género, en preparación, en especialidad, pero con la misma emoción y amor por la ciencia. Fue, en resumen, una experiencia que como mínimo recordarán el resto de su vida, pero que también podría ser transformadora porque ahora forman parte de ese grupo de 80 latinoamericanos unidos por la ciencia.

El objetivo de la Academia Brasileña de Ciencias, la Red Interamericana de Academias de Ciencias, el Nobel Prize Outreach y la Acfiman, en lo que atañe a Venezuela, pareciera haberse cumplido: la ciencia tiene cuatro futuros investigadores asegurados.