La crisis amenaza el progreso de la ciencia.

Los años de descontento sociopolítico en Nicaragua y Venezuela han dado lugar a una crisis humanitaria y de derechos humanos en América Latina. La semana pasada, la situación en ambos países dio un giro serio. En Nicaragua, el gobierno inició negociaciones con la oposición para poner fin a la crisis política, mientras continuaba reprimiendo y hostigando a estudiantes universitarios y medios independientes. En Venezuela, la escalada de la crisis provocó el bloqueo y la quema de la ayuda humanitaria en la frontera, un desarrollo que fue ampliamente condenado por el resto del mundo. La inestabilidad política y la inseguridad en ambos países han tenido un impacto económico desastroso en muchos sectores. La base de recursos humanos fundamental para satisfacer necesidades urgentes y de largo plazo en estas sociedades está siendo devastada.

«También es importante señalar el grave impacto a largo plazo … sobre la ciencia y la educación …»

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la represión y la violencia en Nicaragua «son producto de la erosión sistemática de los derechos humanos a lo largo de los años» y de «la fragilidad general de las instituciones y el estado de derecho». La Comisión de Derechos Humanos informó que durante un período de 3 meses de protestas, 322 personas fueron asesinadas por las fuerzas gubernamentales o pagaron a los paramilitares en Nicaragua. En Venezuela, décadas de mala gobernabilidad han resultado en una ruina económica, con el 90% de los venezolanos viviendo en la pobreza y el 10% de la población ha emigrado. Aproximadamente el 33% de los médicos se han ido, y la disponibilidad de medicamentos ha disminuido. El sistema de atención médica ha sido devastado, con el aumento de la mortalidad infantil y la reaparición de enfermedades que se creía erradicadas hace décadas.

También es importante señalar el grave impacto a largo plazo que estas crisis tienen sobre la ciencia y la educación en estos países. En Nicaragua, los despidos y arrestos de académicos y estudiantes han paralizado la educación superior y la investigación. Ante la detención ilegal, el encarcelamiento, la tortura y la muerte, miles de estudiantes han huido del país y la mayoría de las universidades cerraron en 2018. Amenazado por fuerzas paramilitares, el presidente de la Academia de Ciencias de Nicaragua se exilió.

El control estatal sobre la libertad y autonomía académica en Nicaragua es ruinoso para la investigación y la educación superior. Al menos 300 médicos fueron despedidos de centros de salud pública y universidades. A medida que cayó el producto interno bruto de Nicaragua, la financiación para el Consejo Nacional de Universidades disminuyó un 7%. El presupuesto de la Universidad de América Central (UCA) se redujo en un 30%. Los paralelos en Venezuela incluyen la escasez de alimentos y una caída de aproximadamente el 40% en la asistencia de los estudiantes. Además, entre el 40 y el 50% de los profesores universitarios han emigrado o abandonado sus puestos, y se han retirado los cursos de posgrado debido a la baja inscripción de estudiantes.

La brutal represión contra estudiantes universitarios y profesores es espantosa, y la violencia y la inseguridad están reduciendo la cooperación internacional en Nicaragua y Venezuela. Esta disminución tendrá efectos negativos duraderos en todos los niveles de la educación, en la capacitación de científicos jóvenes y en la investigación y el desarrollo que cubren temas de importancia regional y mundial.

Las tragedias que se desarrollan en estos países apuntan a la importancia de la libertad académica para fomentar el pensamiento crítico y exponen las consecuencias devastadoras del socavamiento sistemático de las libertades civiles dirigido por el gobierno. La comunidad científica mundial debe unir sus fuerzas con las instituciones globales para presionar a ambos gobiernos para que pongan fin a la violencia y los abusos de los derechos humanos, y para instarlos a que reconsideren que su recuperación económica y social y su estabilidad política pueden ser pavimentadas en parte mediante el fortalecimiento de la educación y la ciencia.

Fuente: http://science.sciencemag.org

FOTO: FEDERICO PARRA / AFP / GETTY IMAGES

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