De la Universidad Real a la Universidad Posible

Para la juventud venezolana el tema de la educación es esencial. De ella dependen sus posibilidades de liberarse de la ignorancia y la pobreza. La educación superior les ofrece superación personal y formación profesional, mediante el desarrollo de valores, habilidades y competencias necesarias para abordar exitosa y productivamente, las más variadas ocupaciones y oficios, así como los conocimientos de las diversas disciplinas, dentro de un mundo crecientemente globalizado y competitivo.

No es posible concebir actualmente país alguno con niveles superiores de bienestar, sin legiones de profesionales formados dentro de las pautas más exigentes y alineadas con el progreso de las ciencias y las tecnologías. De lo anterior se infiere la importancia, tanto en cantidad como en calidad, de la población universitaria. Por eso consideramos tan dañina la exclusión de los jóvenes de la educación universitaria, como su formación defectuosa, de cara a las crecientes demandas de la sociedad.
La universidad debe proveer cultura con el claro propósito de formar ciudadanos con libertad de pensamiento y ello es parte estructural de la enseñanza universitaria de alta calidad. El transito universitario propende al desarrollo del individuo, de modo que pueda asumir un consciente comportamiento ciudadano y avanzar en el desarrollo de relaciones interpersonales en un conjunto social armónico.

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